MÉXICO: El oficialismo está en problemas

31 Ago

Para los mexicanos, que votarán por un nuevo presidente en julio del 2012, es difícil entender afirmaciones del Gobierno de que va ganando la guerra contra el narcotráfico en momentos en que la violencia ha escalado a niveles nunca vistos

Las manifestaciones exigiendo paz son frecuentes en la nación azteca

MONTERREY, México – Las esperanzas de que el partido gobernante de México restablezca el orden parecen alejarse en la medida en que la violencia de los cárteles de las drogas ha escalado en días recientes con un ataque a un casino en el que murieron decenas de civiles.

Al menos 52 personas fallecieron la semana pasada cuando presuntos miembros del sanguinario cártel de los Zetas rociaron gasolina y prendieron fuego a un casino en la próspera ciudad norteña de Monterrey, la más rica del país.

Monterrey es uno de los bastiones del Partido Acción Nacional (PAN), al que pertenece el presidente Felipe Calderón, quien a poco de asumir en el 2006, lanzó una campaña frontal contra los cárteles. Desde entonces, se han registrado más de 42,000 muertes a causa de la violencia ligada al narcotráfico.

En el funeral de una de las víctimas, el empresario retirado Carlos García batalló para explicar cómo Monterrey, una ciudad que alguna vez fue modelo de desarrollo urbano en América Latina, se volvió tan violenta.

“Nunca he visto algo así. Y está empeorando. Este gobierno no hace nada. Yo fue siempre panista pero necesitamos un cambio”, dijo el octagenario.

En los dos últimos años los asesinatos han aumentado en Monterrey, la capital del estado de Nuevo León y sede de grandes compañías como la cementera Cemex y el conglomerado Alfa.

Apoyo minado

Considerada durante años como una joya de la corona de la economía mexicana, ahora es un poderoso símbolo de cómo grandes ciudades pueden ser devastadas por la guerra del narcotráfico.

La violencia ha minado el apoyo al PAN, que prometió orden y justicia además de un gobierno eficiente y honesto cuando su candidato Vicente Fox ganó la histórica elección presidencial del 2000, poniendo fin a 71 años de mandatos del Partido Revolucionario Institucional (PRI), a menudo acusado de autoritarismo y corrupción.

“Pensamos que después del cambio habría menos robo y violencia, que habría más orden. Pero hubiera sido mejor si nunca hubiera existido el PAN en el poder. Las cosas ya estaban mal antes, pero no así”, dijo enojada María, una mujer de 72 años que también estuvo presente en el funeral.

Calderón condenó el ataque y envió cientos de tropas adicionales a Monterrey, una ciudad de 4 millones de habitantes azotada por los Zetas desde inicios del 2010.

Las fuerzas de seguridad han capturado o abatido a varios narcotraficantes importantes y Calderón asegura que la violencia es una señal del debilitamiento de los cárteles.

Recientemente las autoridades anunciaron el arresto de cinco hombres, que dijeron ser miembros del los Zetas, como sospechosos de causar el voraz incendio en el casino.

La indagatoria continúa en busca de otros posibles participantes en el ataque y la principal línea de investigación es que el incendio habría sido provocado después de que los dueños del casino se negaron a pagar extorsiones.

Calderón reconoció que aún hay mucho trabajo por hacer.

“Tenemos que ir mucho más aprisa porque sabemos que los criminales han corrompido las instituciones de todos los órdenes de gobierno”, señaló.

Para los mexicanos, que votarán por un nuevo presidente en julio del 2012, es difícil entender afirmaciones del Gobierno de que va ganando la guerra contra el narcotráfico en momentos en que la violencia ha escalado a niveles nunca vistos.

Cada vez que se descubren personas decapitadas o se conoce de un nuevo secuestro o extorsión, un cambio en el gobierno parece ser más probable. El domingo, cientos de personas salieron a las calles de Monterrey a exigir seguridad.

Nadie es inmune

Al principio, las muertes eran mayormente de sicarios, traficantes y policías, pero ahora más ciudadanos han muerto.

La mayoría de los fallecidos en el casino de Monterrey eran mujeres maduras de clase media, el tipo de votantes que han hecho a la ciudad un bastión del PAN.

El caos ha ayudado al PRI a volver a ganar poder. Una reciente encuesta de opinión mostró que el apoyo al PAN está en menos de un 20 por ciento, casi la mitad de la del PRI.

En el funeral de Eduardo Martínez, empresario de 54 años y padre de tres hijos que murió en el incendio del casino, pocos de los asistentes tuvieron opiniones favorables al PAN.

Su hermano menor, Edilberto, dijo que el partido había abandonado a Nuevo León, donde su victoria sobre el PRI en las elecciones estatales del 1997 ayudaron a facilitar el camino hacia las presidenciales tres años más tarde.

“La gente sale en la mañana y no sabe si va a regresar en la tarde. Los del PAN son aún más corruptos que los del PRI cuando estaban en el poder”, dijo.

Cuando Calderón ganó las elecciones del 2006, su partido aplastó al PRI en Nuevo León pero en comicios federales y estatales tres años después el PRI volvió a dominar.

“La situación está afectando a todas las personas, a todos los negocios, nadie está inmune a esto”, dijo David Robillard, director de consultoría de riesgo de Multilatin Advisors.

En Monterrey, como en otras partes de México, más y más personas creen que la guerra contra las drogas está costando demasiado.

“Por cada malito que agarran, mueren diez inocentes”, dijo Ana Casillas, de 25 años, mientras observaba lo que había quedado del Casino Royale.

-REUTERS-

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