ESTRATEGIA: Impulso al maíz en México

29 Jun

Un ambicioso programa busca impulsar la producción del ese grano en un intento por bajar las importaciones y reducir la pobreza de los campesinos

México perdió autosuficiencia en el grano hace décadas

TEMASCALSINGO, México.- Considerada la cuna del maíz por muchos, México quiere darle nuevos aires al milenario cereal con un plan para casi duplicar la cosecha de los productores sin sistemas de riego, en un intento por bajar las importaciones y reducir la pobreza de los campesinos.

Un programa a 10 años lanzado en abril pasado por el Gobierno y el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), pretende elevar en entre 5 millones y 9 millones de toneladas la producción de maíz en parcelas sin sistemas de riego (de temporal) y que cuentan con un limitado acceso a tecnología para mejora de cultivos.

Pese a ser el cuarto mayor productor de maíz del mundo, México importa cada año -principalmente de Estados Unidos- millones de toneladas de granos para alimento de ganado, pues el maíz blanco que cultiva -el 90 por ciento de su producción total- lo destina para consumo humano.

México perdió autosuficiencia en el grano hace décadas y los ajustados inventarios en Estados Unidos, aunado a la gran cantidad de maíz que ese país destina a la producción de etanol, han llevado a la nación a plantearse la necesidad de elevar su producción.

La clave del éxito estaría en el uso de semillas mejoradas y una tecnología sustentable.

“México tiene que tratar de incrementar la producción de maíz y de trigo porque no está tan disponible la producción como antes, sobre todo los excedentes, cada vez hay menos excedentes”, dijo recientemente el secretario de Agricultura, Francisco Mayorga.

“Sin cancelar las ventajas comparativas en el comercio y nuestra integración con la economía norteamericana, necesitamos atender la soberanía alimentaria, el combate a la pobreza”, subrayó Mayorga al referirse al programa, llamado MasAgro.

Además del maíz, MasAgro busca elevar en un 10 por ciento la producción actual de trigo de México en una década, en 350,000 toneladas, lo que no resuelva las necesidades de cereal del país pero reduciría también las importaciones anuales de aproximadamente dos millones de toneladas.

La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) estima que la producción agrícola global debe crecer un 70 por ciento para alimentar al mundo en el 2050, lo que debe hacer además de manera sustentable.

“Es un programa muy ambicioso, pero muy posible y muy necesario”, dijo Bram Govaerts, jefe del programa de Agricultura de Conservación en México del CIMMYT.

“Los retos de futuro con el cambio climático para generar la comida que necesita la población creciente no requiere menos que esta visión de que tenemos que actuar hoy”, agregó.

Cultivos sustentables

La FAO también advirtió recientemente que se deberían tomar medidas preventivas para mejorar el manejo del agua, pues el cambio climático traerá temperaturas más altas y sequías más frecuentes, reduciendo la disponibilidad en importantes zonas productoras.

La base de MasAgro es la “Agricultura de Conservación”, un sistema en el que el CIMMYT ha trabajado durante años, que reduce y mejora el consumo del agua, el uso de fertilizantes, así como de combustibles asociados a la labranza, al tiempo que disminuye la erosión de la tierra.

El sistema consiste en no “voltear” la tierra con el arado al prepararla para la siembra, como se hace tradicionalmente, lo que mantiene humedad.

Además, deben dejarse residuos del cultivo previo en la tierra para aportar nutrientes, reducir la evaporación de agua y disminuir la erosión al protegerla de los rayos del sol, manteniendo la productividad por más tiempo.

“En la agricultura convencional, el agricultor depende mucho del clima y hay veces que no se dan las lluvias suficientes como para sembrar y se pierde el crecimiento del cultivo”, dijo Juan Herrera, investigador del programa de Agricultura de Conservación del CIMMYT.

“En cambio, al dejar los residuos, al poder sembrar directamente sin tener que hacer la preparación del suelo que se hace en la agricultura convencional, una pequeña lluvia es suficiente para poder entrar en el campo y sembrar”, subrayó.

México sufrió una severa sequía en el 2009 por el fenómeno de “El Niño” que redujo la producción de maíz a 20 millones de toneladas, desde 24.2 millones en el 2008.

En tanto, una ola de heladas a inicios de este año afectó la siembra de maíz en Sinaloa, en el norte del país, el mayor estado productor del ciclo otoño-invierno.

Pero la mayor producción se ve en el ciclo primavera-verano, que depende de las lluvias, y el retraso este año de éstas, en importantes estados productores, ha despertado alerta pese a que el Gobierno mantiene su expectativa de más de 23 millones de toneladas de maíz para este año.

Mayores ingresos

Una gran parte de los productores de maíz de temporal consumen lo que siembran o se quedan con un muy pequeño o nulo inventario para comercializar, lo que no sólo limita sus ingresos sino que los mantiene en la línea de pobreza y los hace dependientes de los subsidios gubernamentales.

Uno de los objetivos del programa es, al elevar la producción, generar mayores inventarios que estos productores puedan comercializar y así elevar sus ingresos.

“Hace cuatro años yo producía 3.5 a 4 toneladas por hectárea. Ahorita en el ciclo pasado tuvimos una producción aproximadamente de nueve toneladas por hectárea”, dijo Fernando Vergara, quien posee 1.75 hectáreas en Texcoco, en el central Estado de México, vecino a la capital, y quien adoptó en parte de su tierra la Agricultura de Conservación y usando semilla mejorada desde hace cuatro años.

Los excedentes de maíz blanco que ahora tiene los comercializa directamente a las tortillerías de la zona, que producen las “tortillas”, alimento base en la dieta del país.

Para Primo Martínez, en Temascalsingo, también en el Estado de México, el rendimiento en su cosecha ha crecido a unas siete toneladas desde cuatro toneladas hace tres años. Ahora le apuesta sus 10 hectáreas al sistema tras haber iniciado en el 2008 con menos de una hectárea.

“Antes lo que teníamos que hacer era vender la cosecha y prácticamente volvérsela a enterrar al suelo y nos quedaba para el sostén de la familia”, dijo Martínez. “Hoy ya nos queda para tener un poquito de ganado y poder convertirlo en carne para poder tener una utilidad”, añadió.

Fuente: Externa

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